LAS COSAS MUERTAS.

La noche que nos consume
Agrede nuestro camino,
Y nos engaña el poniente
Con sus falsos silogismos.

Calles que ya no transita
Un ejército de niños;
Hay un pueblo abandonado
Por el polvo poseído.

Fuego que va consumiendo
Sobre el leño enardecido.
Luna robada del cielo
Y arrojada al precipicio.

Collar cruel estrangulando
El cuello del enfermizo,
Corazón que no consigue
Consistencia en sus latidos.

Sombra arropando los fuegos.
Sumisión a oscuros vicios
Que nos arruinan los sueños
Como velo entremetido.

Monarca inmisericorde
Contra el pueblo envilecido,
Fauce sangrienta destaza
A los polluelos del nido.

Días escasos de pan
De vivir a diente limpio
De mirar y no encontrar
Entre tantos un alivio.

Días del fastidio y la burla
De la amenaza y del frío,
Días que avanzan y dan
Navajazos indistintos.

Un adios inesperado
Un dejo de irredimidos
Un aletazo en la cara:
Todo lo que ha de impedirnos.

Madres que visten de duelo
Muestran el pecho dolido,
Su seno es la llaga abierta
Que reclama por sus hijos.

Grito desde el desespero
Cual bocarada de vidrio;
Naufragio de media noche
Nadie acude, no hay auxilio.

Retrato que el viento arrastra
Sin dolientes, sin destino,
Quién detendrá la estampida
Hacia enramada de espinos.

Paredes que se desploman
Sobre el escueto pasillo,
Oscuridad en la alcoba
Donde aterroriza un grito.

Huérfanas nubes sin vida
Llevadas al ostracismo
Porque es verano y no llegan
Con lluvia como quisimos.

Se ven las reses huesudas
Enterradas en el limo,
Y el gallinazo planea
Sobre el campo mortecino.

Cosas muertas esparcidas
Siempre en lugares distintos
Que a cada paso que damos
Sentimos que nos morimos.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

MURMULLO

TIERRA

MOLESTO