DE MIS RETAZOS
Los látigos del viento en el tejado.
La hoja deshauciada de la rama.
Los olvidos que el tiempo me ha dejado.
Una doncella con deseos de cama.
Imágenes que suenan sugestivas.
Despréndese la tierra del barranco.
Acusamos estar en la desidia.
Propio es este poema de olvidarlo.
Colección de reflejos y de sueños.
Velero que se lleva lo vivido.
Plegaria de una viuda por sus muertos.
Verdades como sables degollando.
Preferir bofetadas que alabanzas.
Un mundo de papeles en el viento.
Un abrazo de madre a tu regreso.
La ternura del niño, su inocencia.
Cosas que me contaron los abuelos.
Caudales de vivencias en el campo.
La casa campesina que hizo al niño.
El padre en sus sudores batallando.
La rebelde ilusión de tomar vuelo.
Hacerme marioneta nunca quise.
Escribo en una celda, solitario.
Todo lo que viví conmigo viene.
Y algunas decepciones escondidas.
Felicidad difícil de abarcarla.
Agua que llueve sobre nuestra marcha.
Decapitada estatua del gran proser.
Libros como luceros en la frente.
Querer volver a verte en mi esperanza.
Todas mis confesiones gota a gota.
Cuadernos por montones, confidentes.
Quedarse allí, parado en una plaza
Que es una soledad de anchos andenes.
Cadenas que apretaban la garganta.
Estupido pensar como una norma.
Siendo bella la vida a qué hostigarla.
Cuando recurro a mis memorias callo.
Sopla el viento, colores de la infancia.
Mamá acercando a Dios cada mañana.
Ayer siempre presente. Despedidas.
Este no es un poema, soy yo mismo.
Quedo en deuda con mis expectativas.
La hoja deshauciada de la rama.
Los olvidos que el tiempo me ha dejado.
Una doncella con deseos de cama.
Imágenes que suenan sugestivas.
Despréndese la tierra del barranco.
Acusamos estar en la desidia.
Propio es este poema de olvidarlo.
Colección de reflejos y de sueños.
Velero que se lleva lo vivido.
Plegaria de una viuda por sus muertos.
Verdades como sables degollando.
Preferir bofetadas que alabanzas.
Un mundo de papeles en el viento.
Un abrazo de madre a tu regreso.
La ternura del niño, su inocencia.
Cosas que me contaron los abuelos.
Caudales de vivencias en el campo.
La casa campesina que hizo al niño.
El padre en sus sudores batallando.
La rebelde ilusión de tomar vuelo.
Hacerme marioneta nunca quise.
Escribo en una celda, solitario.
Todo lo que viví conmigo viene.
Y algunas decepciones escondidas.
Felicidad difícil de abarcarla.
Agua que llueve sobre nuestra marcha.
Decapitada estatua del gran proser.
Libros como luceros en la frente.
Querer volver a verte en mi esperanza.
Todas mis confesiones gota a gota.
Cuadernos por montones, confidentes.
Quedarse allí, parado en una plaza
Que es una soledad de anchos andenes.
Cadenas que apretaban la garganta.
Estupido pensar como una norma.
Siendo bella la vida a qué hostigarla.
Cuando recurro a mis memorias callo.
Sopla el viento, colores de la infancia.
Mamá acercando a Dios cada mañana.
Ayer siempre presente. Despedidas.
Este no es un poema, soy yo mismo.
Quedo en deuda con mis expectativas.
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